“Ahora, el día del golpe, varios Chicago Boys estaban acampados junto a las rotativas del periódico de derechas El Mercurio. Mientras en la calle sonaban disparos, trabajaron frenéticamente para que el documento (El Ladrillo) quedara impreso a tiempo para el primer día de gobierno de la Junta. […]
Las propuestas que aparecen en ese documento final se parecen asombrosamente a las que hace Milton Friedman en Capitalismo y libertad: privatización, desregulación y recorte del gasto social; la santísima trinidad del libre mercado. Los economistas chilenos educados en Estados Unidos habían tratado de introducir esas ideas pacíficamente, dentro de los confines del debate democrático, pero habían sido rechazadas de forma abrumadora. Ahora los Chicago Boys y sus planes habían vuelto en un clima mucho más permeable a su punto de vista radical. En esta nueva era no era necesario que nadie más allá de un puñado de hombres uniformados estuviera de acuerdo con ellos. Sus oponentes políticos más enconados estaban o encarcelados o muertos o huidos…”
